Muere Ernesto Cardenal, el pilar de la Teología de la Liberación al que Juan Pablo II expulsó por sandinista

Nicaragua ha perdido este domingo al prolífico poeta Ernesto Cardenal, quien falleció la tarde de este domingo en su país a los 94 años tras permanecer cuatro días hospitalizado por problemas respiratorios. La vida de Cardenal trascendió no solo por ser uno de los poetas más importantes de Hispanoamérica, que le hizo ganar el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2012, sino por promover la Teología de la Liberación en América Latina. Nacido en la ciudad nicaragüense de Granada el 20 de enero de 1925, Cardenal fue no solo poeta, sino también sacerdote, escultor, teólogo y hasta Ministro de Cultura en el Gobierno tras el triunfo de la Revolución Sandinista contra la dictadura de Somoza.
La última aportación al mundo de este poeta que se caracterizó en sus últimos años por su barba blanca y su boina calada, fue un volumen de más de 1.200 páginas en las que recopiló su poesía completa. En una entrevista con El Mundo, publicada en enero de este año, Cardenal manifestó que seguía "alerta a lo que pasa en el planeta y tratando de defender con mi poesía la justicia y el orden que Dios quiere en el mundo". Asimismo, reconoció que se encontraba "en los últimos momentos de mi vida, ya que no hay mucho futuro para mí".
El poeta nicaragüense defendió hasta los últimos días de su vida la revolución, "que significa también crear un mundo para Dios". Cardenal nació en una de las familias más acomodadas de su país y estudió primero en Managua y, a continuación, se formó en la Universidad Nacional Autónoma de México, así como en Nueva York. Tras viajar por España, Suiza e Italia, regresó a Nicaragua para formar parte de la revolución de 1954 contra Anastasio Somoza. Tras fracasar el golpe de Estado, Cardenal decidió entrar en 1957 en una abadía de Kentucky (EEUU), donde permaneció dos años hasta que se fue de nuevo a México para estudiar teología en Cuernavaca.
En 1965, fue ordenado sacerdote en Managua y, posteriormente, fundó una comunidad cristiana en una isla del archipiélago de Solentiname, donde escribió el libro 'El Evangelio de Solentiname'. Cardenal no se olvidó de su idea revolucionaria y colaboró con el Frente Sandinista de Liberación Nacional para derrocar el régimen de Somoza y tras su caída y triunfo de la Revolución Sandinista, fue nombrado Ministro de Cultura entre 1979 y 1987.

ARRODILLADO ANTE EL PAPA JUAN PABLO II

Una imagen histórica fue la visita a Nicaragua del entonces Papa Juan Pablo II el 4 de marzo de 1983 en la que el pontífice abroncó a Cardenal ante las cámaras de televisión de todo el mundo, mientras el poeta se mantenía de rodillas en la misma pista del aeropuerto. "Usted debe regularizar su situación", le espetó apuntándole con el dedo el Papa, quien había prohibido que los sacerdotes ostentaran cargos en los gobiernos. Concretamente, el Papa le recriminó por formar parte del ejecutivo sandinista y por propagar la Teología de la Liberación. El enfado de Juan Pablo II no se quedó ahí, sino que un año más tarde, decidió suspender 'a divinis' del ejercicio del sacerdocio al poeta nicaragüense, debido a que formaba parte de la citada teología que abogaba por mejorar la vida de los pobres y por acabar con la explotación, la falta de oportunidades y las injusticias en América Latina.
Cardenal se mantuvo siempre fiel a sus principios y cuando vio que la Revolución Sandinista liderada por Daniel Ortega se desviaba de sus principios decidió abandonar el Frente Sandinista de Liberación Nacional en 1994 y llegó incluso a tachar de "dictador" a Ortega por su política represiva y sangrienta contra el pueblo nicaragüense que salió a las calles para exigir su dimisión, algo que finalmente no se consiguió. Lo que sí logró Cardenal fue reconciliarse con la Iglesia Católica, después de que el Papa Francisco le enviara una carta en febrero de 2019 en la que le levantaba la prohibición de ejercer el sacerdocio impuesta por Juan Pablo II hace más de 30 años.
Su regreso como sacerdote no pudo ser más simbólico: postrado en una cama del hospital donde estaba ingresado por insuficiencia renal, atendió al obispo auxiliar de Managua Silvio José Báez, quien había pedido al poeta su bendición como sacerdote de la Iglesia Católica. Tras recuperarse, Cardenal regaló al mundo sus últimos poemas sobre el cosmos, la muerte y la resurrección, que se suman a su extensa obra traducida a más de 20 idiomas, entre las que destaca su último libro 'Hijos de las Estrellas', presentado en 2019. En él lanza un "mensaje de optimismo y esperanza desde una Nicaragua viviendo bajo la opresión de una cruel dictadura, pero con una nueva revolución que ahora es pacífica y no violenta".
Pese a que fue nominado hasta en cuatro ocasiones, Ernesto Cardenal falleció sin el Premio Nobel de Literatura, si bien a lo largo de su vida recibió múltiples galardones en reconocimiento a su trabajo, entre los que destacan el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda en 2009, el Premio Mario Benedetti de la Fundación Benedetti de Uruguay (2018) y el Doctor Honoris Causa por la Universidad de Huelva (2012).
Y después de la vida, ¿qué puede haber?, le preguntaba Antonio Lucas en su última entrevista en El Mundo: "naturalmente queda la muerte, que es otra vida. Una vida mejor", respondió el poeta nicaragüense, que este domingo dejó este mundo en la tierra que lo vio nacer.
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