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OPINION: Batalla de la Canela.

Datos Historicos: Por Edwin J. Acosta Suárez
El territorio que en la actualidad se llama Galván, como ya hemos dicho en publicaciones anteriores, ha sido escenario de un sinnúmero de hechos memorables con evidentes vinculaciones patrióticas y revestidos de una significativa importancia histórico-nacional.
Sobre la “Célebre Batalla de La Canela”, como regularmente es llamada esa gesta, existe discrepancia con relación a la fecha. La mayoría de historiadores entienden que la batalla se efectuó el 4 de diciembre de 1864; sin embargo, otros entienden que tal acontecimiento ocurrió el 5 de diciembre del referido año. El Historiador César A. Herrera, en su obra “Anexión Restauración, Parte 2”, Ediciones del Archivo General de la Nación (Vol. CLXXXV) y Academia Dominicana de la Historia (Vol. CII), publicada en Santo Domingo, año 2012, Págs. 419-420, refiere:
“(…) el general José María Cabral, conocedor de la manigua del Sur, marchó con sus intrépidos soldados victoriosos en las jornadas de las guerras de Independencia y el memorable 5 de diciembre libró una de las más resonantes acciones del Sur, en La Canela, con un saldo para el enemigo de setenta y dos muertos y once prisioneros con cuarenta mulas y mucho parque como bajas del combate, extremadamente infausto para las tropas españolas sorprendidas por las descargas de la fusilería desde un bosquecillo pegado a La Canela (…)”.
El autor de estas líneas entiende que el hecho bélico se llevó a cabo el 4 de diciembre de 1864, pues la documentación histórica que hemos consultado concuerda con esa fecha. De hecho, el 5 de diciembre de 1864, el Coronel Rudescindo Ramírez, comandante del ejército anexionista, envía desde Fondo Negro una carta al “Excelentísimo señor, Mariscal de Campo Comandante General de la Columna de Operaciones de Azua”, en la cual expresa lo siguiente:
“En este momento que son las cuatro y media de la tarde acaba de llegar el señor Esquisano Medina, Capitán de las Reservas, el que de parte del Sr. Coronel Don Tomas Bobadilla que se encuentra en el Espargatar (Vicente Noble), a comunicarme lo siguiente: que aller a las tres de la tarde viniendo el convoy en busca de las asemilas, conducidas por ochenta peninsulares y treinta del país al mando el Coronel Heredia, se han encontrado con una fuerza superior del enemigo en el monte de la Canela que poniéndose en defensa han sido completamente derrotados, ignorándose el número de bajas que han tenido, pues pocos han sido de los que han salido, los que se han reunido con el Coronel Bobadilla.” (Cfr. ´Archivo General de la Nación´, Leg.1702442, Libro 31, Exp. 2, Doc. 2. “Enfrentamientos entre insurrectos y tropas militares en La Canela”, 05/12/1864).-
La carta fechada 20 de diciembre del año 1864, dirigida al “Capitán General” del ejército español con sede en Cuba, no deja ninguna duda acerca de la fecha de la ocurrencia de la célebre batalla. Veamos:
“En vista de cuanto Vuestra Excelencia me previene en su respetable comunicación de 13 del actual, dispuse que el Comandante Don Miguel de la Cuesta, Gefe en comisión del 1er. Batallón de Vitoria, instruya la sumaria en aberiguación de como fué vatida el día 4 en la Canela, la fuerza que escoltaba las acémilas que debían llegar hasta Fondo Negro en busca de raciones, cuya sumaria será remitida a la superioridad de Vuestra Excelencia tan pronto como esté terminada.” (Cfr. ´Archivo General de la Nación´, Leg.1702442, Libro 31, Exp. 2, Doc. 13. “Agresiones contra tropas militares en La Canela”, 20/12/1864).
Aclarada la fecha, entonces es preciso determinar el lugar de la ocurrencia de la referida batalla. En 1864 La Canela era un paraje “ubicado en medio de los poblados El Rodeo y Cambronal”, pertenecientes a la jurisdicción de Neiba (Cfr. Rafael Leonidas Pérez y Pérez. “Fundación de Duvergé y Otros Temas”, Editorial [s.n.], Santo Domingo, 1992, Pág. 289).
En la actualidad el nombre del lugar La Canela ha desaparecido de la toponimia galvanera. Sin embargo, hemos podido comprobar que al menos para los inicios de la segunda década del silgo XX ese topónimo aún existía. Eso se advierte en el proceso penal llevado a cabo contra Féliz Ramírez, nombre también escrito Felisc y Félix; acusado de haberse robado, en fecha 4 de febrero del año 1911, dos matas de coco pequeñas del conuco de José Antonio de La Paz, quien era tío del acusado y residente en la sección La Canela, en el mismo Cambronal (Cfr. “Expediente seguido a Féliz Ramírez”, Juzgado de Instrucción de Barahona, No. 17, del año 1911. ´Archivo General de la Nación´, Juzgados. 1.3.02-36, 04/02/1911, Leg. 312986).
El lugar llamado La Canela se ubicaba en las inmediaciones de la sección Las Tejas, en cuyas cercanías había un cachón o canal con agua permanente. Eso se desprende de las declaraciones ofrecidas por Féliz Ramírez ante el alcalde de Neiba, Alberto Perdomo, el día 6 de febrero del año 1911; y las declaraciones dadas por José Antonio de La Paz ante el Juez de Instrucción de Barahona, Eliseo Damirón, en fecha 20 de febrero del año 1911; en ocasión del referido proceso seguido contra el señor Ramírez por robo.
CONTEXTO EN QUE OCURRE LA BATALLA DE LA CANELA
Anexado el país a España, acaecimiento dirigido, querido y finalmente concretado por Pedro Santana, quien lo anunciara el 18 de marzo de 1861, mediante una carta dirigida a don Francisco Serrano, “gobernador y capitán general de la isla de Cuba”, en la cual expresaba lo siguiente:
“Tengo el honor y al mismo tiempo la gratísima satisfacción de comunicar a Vuestra Excelencia que desde hoy tremola en nuestros muros y fortalezas el glorioso estandarte de Castilla (…)”.
“Por fin tuvo lugar el fausto acontecimiento que había anunciado a Vuestra Excelencia a pesar de los esfuerzos que ha hecho el Gobierno para contenerlo por el espacio de tiempo que deseaba el Gabinete de Madrid. El pabellón español ondea ya sobre nuestras fortalezas.” (Cfr. César A. Herrera. “Anexión Restauración, Parte 2”, Ediciones del Archivo General de la Nación (Vol. CLXXXV) y Academia Dominicana de la Historia (Vol. CII), Santo Domingo, año 2012, Págs. 694-697).
Aunque en Santo Domingo, no hubo una manifestación pública o “la menor prueba de disgusto” por el cambio efectuado; la anexión produjo, sin embargo, descontento en gran parte de la sociedad dominicana, pues las actuaciones políticas, económicas y administrativas de las nuevas autoridades españolas, no fueron recibidas con agrado. Incluso antes de que se proclamara la anexión, hubo algunos acercamientos al estamento militar con la finalidad de impedirla, aunque todos ellos resultaron fallidos. En algunos casos, las protestas contra la soberanía española se manifestaron en pleno pronunciamiento de la anexión, tal es el caso de San Francisco de Macorís, el 23 de marzo de 1861 (Cfr. Luis Alfonso Escolano Giménez. “La rivalidad internacional por la República Dominicana y el complejo proceso de su anexión a España (1858-1865)”, Ediciones del Archivo General de la Nación (vol. CXCI), Santo Domingo, 2013, Págs. 579-588).
En el suroeste, específicamente en los pueblos de Neiba, las acciones contra la anexión se manifestaron tempranamente. De hecho, el 7 de junio de 1861, desde el Cantón de La Canela, en Cambronal, José de La Paz, “Comandante encargado del mando del cantón”, enviaba una carta al “Gobernador Político de la provincia de Azua”, en la cual da cuenta que los “enemigos” que habían ocupado al pueblo Cambronal se habían ido y ahora ocupaban el pueblo Barbacoa (Villa Jaragua), para eso se habían llevado un cañón con una junta de bueyes del General Sena. Aunque la carta hace referencia que los ocupantes eran haitianos, “más o menos 100”, también refiere que los ocupantes tenían a su favor toda la gente de Cachón Seco, Cerro en Medio, las Veras del Pueblo, El Estero y los más de Barbacoa, “los que forman poco más o menos el número de 350 hombres”, los cuales el mismo 7 de junio habían acometido también en Cachón Seco, y una ronda de guardias que había ido por El Estero, hirió al Teniente Sena, recibiendo la baja del militar Antonio Cueva, oriundo de Barbacoas, quien había resultado muerto en la acción de El Estero. (Cfr. ´Archivo General de la Nación´, Leg.1702466, Caja 55, Legajo 70, años 1861-1865, Exp. 1, Doc. 29. “Ocupación de Barbacoa por haitianos”, 07/06/1861).
Antes de eso, debido a la toma de Las Matas y Neiba por parte de los “insurrectos”, el 1ro. de junio de 1861, los jefes militares anexionistas y parte de las guarniciones a sus órdenes se habían retirado a San Juan de la Maguana y La Canela, respectivamente.
Quizás lo sorprendente para algunos sea el hecho de que la referida carta del soldado José de La Paz, da cuenta que entre los jefes de los ocupantes que habían tomado el pueblo, estaba nada más y nada menos que Fernando Tabera, conjuntamente con los haitianos Sonó, Colá, Toló y otro coronel haitiano cuyo nombre se omite. Tabera, héroe de la Batalla de la Fuente del Rodeo de marzo de 1844, y de quien se dice era oriundo de Cambronal, se había refugiado en Haití desde el año 1860 debido a represalias de Santana en su contra. Ha de colegirse que los militares anexionistas sabían que se enfrentaban a otros dominicanos y no a los haitianos, aún cuando un militar como Fernando Tabera coincidiera con los intereses de Haití, es razonable suponer que los españoles habían tenido noticias de que aquellos presuntos invasores haitianos eran en realidad dominicanos enemigos de Santana, y por consiguiente enemigos de la anexión.
Las acciones antianexionistas seguían manifestándose en la zona de Neiba. La madrugada del 2 de febrero del año 1863, un grupo de 30 a 40 hombres residentes en Cambronal, se dirigieron hacia Neiba, al entrar al pueblo se dispusieron a reclutar o llamar a algunos comprometidos, tal es el caso del carpintero Simeón Suberví, alias Papaón; luego dispararon el cañón del pueblo con la finalidad de reunir a los vecinos y tratar de convencerlos para que se les unieran. Posteriormente procedieron a tomar posesión y control de la cárcel, y a la detención del comandante militar, Coronel Tomás Bobadilla (hijo), lo que evidentemente dejó al pueblo en poder de los revolucionarios. Los “conspiradores” también tenían la intención de expulsar del pueblo al cura José Borras y Sedo, y al alcalde Eduardo Francisco Sánchez, con la intención de neutralizar la influencia que pudieran tener entre los vecinos, pues ambos eran de origen español y se manifestaban abiertamente a favor de la anexión. Finalmente tenían los revolucionarios la intención de bajar la bandera española del asta e izar la dominicana. Entre los cabecillas de tal insurrección se encontraban Nicolás de Mesa, Manuel Chiquito y Cayetano Velazquez, todos residentes en Cambronal (Cfr. ´Archivo General de la Nación´, Leg.17024441, Libro 30, Exp. 3. “Sumaria instruida contra Manuel Fabián, Cayetano Velázquez y otros”, 09/02/1863.)
Las protestas que se sucedieron entre mayo de 1861 y febrero de 1863, dieron paso finalmente a una insurrección que se extendió por todo el país con enorme rapidez, se trata de la lucha que se inició en los cerros de Capotillo el 16 de agosto de 1863, con lo cual se despuntaba la llamada Guerra de Restauración y que concluyera en el 11 de julio del año 1865, con la salida de las tropas españolas.
Es durante ese período restaurador, de agosto de 1863 a julio de 1865, que tuvo lugar la memorable Batalla de La Canela el 4 de diciembre de 1864.
DESARROLLO DE LA BATALLA
Una vez producida la anexión, el ilustre General José María Cabral, oriundo de San Cristóbal, tomó parte principal en la guerra restauradora. Cabral había sido deportado en agosto de 1863 pues se tenía sospecha de su simpatía con los revolucionarios. Retornó al país en junio de 1864. Puesto que las tropas españolas habían desplegado una ofensiva considerable en el Sur, una de las respuestas del Gobierno Restaurador a esa ofensiva fue nombrar a Cabral jefe de operaciones en el Sur, contando con su conocimiento de la zona y su don de mando.
Definitivamente eso provocó un mayor empuje de la revolución restauradora en la zona sur. Gozaba Cabral de mucho prestigio, pues había desempeñado un honroso papel en las guerras independentistas.
Desde sus primeros días en la jefatura, comenzó Cabral a revertir la inferioridad en que se encontraban los dominicanos en el Sur. Logró además, sacar de circulación a Juan de Jesús Salcedo y a otros caudillos que protagonizaban escenas de saqueo. Eso sin dudas ofrecía seguridad a los dominicanos que por temor a la superioridad del ejército español, se habían acogido a la protección peninsular. También impuso Cabral el orden en las formaciones militares y preparó las condiciones para la contraofensiva.
Es así como el 4 de diciembre de 1864, las tropas dirigidas por Cabral infligieron una derrota fulminante a las tropas del anexionista General Eusebio Puello. Los dominicanos emboscaron al enemigo y le ocasionaron un gran número de bajas, procediendo los que se salvaron a huir (Cfr. Roberto Cassá. “Héroes Restauradores”, Ediciones del Archivo General de la Nación, Santo Domingo, 2009, Págs. 62-63).
Las tropas dominicana, posesionadas en el monte que le brindaba el lugar llamado La Canela, situación que les favorecía estratégicamente, iniciaron el ataque haciendo “sentir al enemigo la seguridad de su puntería”. En horas de la tarde, la columna derrotada, como ya hemos dicho, setenta y dos cadáveres, dejó en el campo gran parte de su armamento y municiones. Once prisioneros de guerra en poder de los dominicanos, y cuarenta mulos, representaron el triunfo de las tropas dominicanas. Las tropas dominicanas tuvieron como baja un muerto y cuatro heridos (Cfr. Vetilio Alfau Durán. “Por la verdad histórica (VAD en la revista Ahora)”, Ediciones del Archivo General de la Nación (vol. CCXLVIII), Santo Domingo, 2015, Págs. 140-141).
Entre las tropas dominicanas que vieron acción en la Batalla de la Canela, además del prócer Cabral, se encontraban el General Timoteo Ogando, natural de Pedro Corto, San Juan; José Donato Andújar, oriundo de Baní; Tomás Bobadilla (hijo), quien estaba entre las fuerzas españolas que perseguían a los patriotas por el Sur, pero después de la acción de La Canela se pasó a las filas de las tropas dominicanas; Angel María Canario (a) Pijilito, nativo de San Cristóbal; y otros. Entre las filas de las tropas dominicanas, también hubo grupo de cambronaleros (Cfr. Rufino Martínez. “Diccionario Biográfico-Histórico Dominicano 1821-1930”, Editora de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Santo Domingo, 1971, Págs. 36, 73, 103 y 361).
Al día siguiente, es decir 5 de diciembre de 1864, las tropas patriotas ocuparon a Neiba. Desde allí escribe el general Cabral y parte de la comunicación expresa:
“En este momento (en el de la redacción de la nota) recibo el parte de que el enemigo ha acampado en el lugar de Fundación, donde le alcanzó un refuerzo que le vino de Azua, bajo las órdenes del siempre desgraciado Rubí (Coronel Rudescindo Ramírez), esta tarde o por la mañana salgo en su persecución” (Cfr. Vetilio Alfau Durán. Op. Cit. Pág. 141).
A raíz del triunfo en La Canela, la admiración y elogios a Cabral fueron notorios casi instantáneamente. El 6 de diciembre de 1864, Miguel Román, un joven cibaeño escribre una carta desde San Juan dirigida a un amigo suyo, el señor Domingo A. Rodríguez, nativo de Santiago, en la cual refiere:
“(…) Mi querido amigo, habiendo tomado el enemigo el pueblo de Neiba, marchó el general Cabral, y en el lugar de La Canela se encontró con una fuerza enemiga respetable, a la que derrotó completamente después de una reñida lucha. Dicho general continuó su marcha sobre Neiba que debe haber tomado hoy a la fuerza. El general Cabral es un león; es el primero de alante; en ese combate descargó por tres veces su revólver sobre el enemigo. ¡Viva este valiente! ”.
(Nota: La fotografía que encabeza esta publicación, se trata de una “Fotografía de medio cuerpo de José María Cabral, general y presidente de la República en 1866 (dos años después de la Batalla de La Canela); vestido con traje militar”. Obtenida del Archivo General de la Nación. Código de referencias: DO AGN F ALEJANDRO PAULINO 030).

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